
Hace unos meses invitaron a uno de nuestros clientes a vincularse a un nuevo sector a través de una muy conocida Federación de empresarios y tuvimos la oportunidad de acompañar este proceso. Nuestro cliente claramente tenia interés en apoyar esta iniciativa, pero lamentablemente y por la situación coyuntural que la pandemia generó sobre las finanzas de los miembros potenciales no se dieron las condiciones para que se materializara la idea.
Uno de los puntos para resaltar dentro del proceso, consistió en que en el marco de las discusiones, y gracias al apoyo de la Federación se logró un acercamiento con el Gobierno que nuestro cliente llevaba meses tratando de gestionar sin resultados visibles y si bien la respuesta del Gobierno no fue la esperada, para nosotros lo mas importante fue la capacidad que en su momento tuvo la Federación para lograr el «oído del gobierno» con relativa facilidad.
Cuando los potenciales agremiados finalmente decidieron no apoyar la iniciativa, nuestra inquietud fue ¿Por qué no encontraron valor en la propuesta de agremiarse?. Si claramente la Federación había conseguido algo que ninguno habría logrado con facilidad.
Lo anterior nos llevó a indagar sobre cuales eran los beneficios que prestan las asociaciones, que posiblemente no se transmitieron con claridad a los potenciales afiliados, a la hora de formular la iniciativa a la que fue invitado nuestro cliente
Para esto nos pusimos en la tarea de entrevistar a directores de varias asociaciones y federaciones de Colombia, quienes muy amablemente compartieron sus puntos de vista los cuales sintetizamos en este artículo en tres grandes beneficios.
1. Mayor competitividad
La principal conclusión a la que llegamos después de revisar las diferentes opiniones de los directores de asociaciones participantes en las entrevistas consiste en el incremento de la competitividad sectorial.
En la medida que se configura un gremio, se comienzan a generar las condiciones para la creación estándares de servicio y producción bajo los cuales todas las empresas del mismo comienzan a alinearse, con lo cual no solamente las empresas dentro del mismo gremio compiten por ofrecer una mejor experiencia a sus clientes bajo estándares mínimos (inexistentes antes de la conformación del gremio), sino que el impulso que da el mejoramiento continuo dentro del gremio, le permite a sus miembros lograr una ventaja frente a sus competidores indirectos no agremiados.
Adicionalmente, al agremiarse e identificar las problemáticas comunes entre los asociados, descubren que por economías de escala es mucho más fácil financiar proyectos desde el gremio que desde la individualidad.
Por ejemplo, si una empresa productora de carne para cerdos quiere convencer al mercado que este tipo de carne es saludable y económica, va a tener que emplear una gran cantidad de recursos de mercadeo para lanzar campañas de educación al público general, que a su vez van a beneficiar a sus competidores, con lo cual la empresa posiblemente no dará la misma prioridad a la inversión en esa campaña que la que le daría a una de posicionamiento de su marca.
Pero si esta empresa hace parte de una agremiación de productores de carne de cerdo, puede junto con los demás asociados, aportar recursos a un fondo común de mercadeo para lograr exactamente el mismo impacto a una fracción del costo y concentrar el resto de su presupuesto a posicionar su marca y su oferta de valor frente a su público objetivo.
Otro punto importante en el desarrollo de la competitividad tiene que ver con la formación del talento humano, las empresas gastan miles de millones al año en el diseño de programas de formación exclusivos para sus empleados, pero existe mucho del conocimiento de una industria que es totalmente transversal para todos los participantes y una parte especifica que tiene que ver con la forma en la que cada empresa desarrolla su actividad.
El formar parte de una asociación, le permite a los agremiados formular planes de capacitación generales para todo el gremio en aspectos relevantes y transversales y enfocar nuevamente sus presupuestos de capacitación a desarrollar cursos internos solo para aquellos temas en los que la especialidad de la empresa lo requiera.
Todo esto termina impactando en una considerable mejora en la productividad, la calidad de los productos y servicios ofrecidos por la industria y lo más importante, en el incremento en la satisfacción de sus clientes, que acostumbrados a los beneficios de comprar a una industria formalizada y con estándares, crean una barrera natural para la entrada al mercado de nuevos participantes que no tengan la capacidad de brindar servicios con el mismo nivel de calidad, generando así una ventaja competitiva general a toda la industrial, con lo cual cualquier nuevo participante del mercado tiene que ser altamente innovador y disruptivo para poder impactar, aumentando de esta forma el bien común.
Por último, en lo referente a la competitividad, una agremiación tiene mayor facilidad de interrelacionarse a nivel internacional para mejorar los procesos de adopción de nuevas tecnologías, así como el acceso a recursos de cooperación por parte de organismos multilaterales, que difícilmente se lograrían a través de las empresas de forma individual.
2. Claridad sobre los valores y la ética del sector
En este punto, las agremiaciones pueden construir en pro del bien común, definiendo los estándares éticos mínimos sobre los cuales deben moverse todos los miembros de la industria, para garantizar el respeto por los derechos de los clientes, los trabajadores, el cuidado del medio ambiente y la búsqueda del bienestar general.
Por ejemplo, si una industria con alta informalidad comienza el proceso de agremiar a sus jugadores mas importantes, esta nueva asociación posiblemente se concentrará en exigir a todos los miembros que sus empleados cuenten con las protecciones mínimas de la ley, no solamente porque esté “bien”, sino porque si todos no cumplen con la ley, claramente habrán ventajas derivadas del incumplimiento que irían en contra de la ética comercial de los miembros y generarán la posibilidad en el corto plazo al miembro incumplido de ofrecer los mismos productos o servicios a un precio inferior gracias a su “ahorro” de los requerimientos de la ley.
Ahora, es muy importante que la asociación en todo caso promueva el bien común a partir de la innovación y no busque escudarse en estándares gremiales para proteger la incompetencia sectorial y limitar la competencia de nuevos jugadores que de forma disruptiva puedan brindar los mismos beneficios a menores costos para los usuarios finales.
2. Posibilidad de impactar en la definición de políticas públicas
Uno de los puntos mencionados por todos los entrevistados fue la posibilidad que tienen las asociaciones para impactar políticas públicas.
Recordemos que los funcionarios gubernamentales miden su gestión en función del impacto que sus políticas tengan sobre la comunidad. En este sentido, la interacción con entidades privadas de forma independiente es una forma ineficiente de lograr sus objetivos.
Por otro lado, si tenemos en cuenta que para evitar el riesgo de incurrir en conductas que puedan ser asociadas con corrupción, la interacción del estado con el sector privado está altamente regulada y burocratizada, con lo cual se requiere de un elemento que brinde equidad y transparencia al proceso de participación privada en la definición de las políticas públicas y para esto los gremios y sus asociaciones se convierten en el vehículo ideal.
En este sentido, resaltamos el caso reciente de Avianca. Si bien el tamaño del jugador le permite tener una silla en la “mesa” (Avianca gestiona el 45% de los vuelos del país), al momento que el Gobierno buscó apoyar directamente mediante un préstamo a este importante jugador del sistema logístico nacional, recibió críticas de todos los sectores.
Si la iniciativa de salvamento hubiera cubierto a toda la industria aeronáutica nacional que estaba enfrentando dificultades sin precedentes, posiblemente la fricción con la opinión pública no habría sido tan fuerte, porque no se estaba buscando salvar un jugador particular sino toda una colectividad.
La unión hace la fuerza, si todos contribuyen
Para finalizar, la mayoría de los directores coincidieron en que si bien las asociaciones brindan fortaleza a sus miembros, esta fortaleza dependerá exclusivamente de la proactividad de cada uno de ellos y su interés de contribuir al crecimiento de la asociación.
El punto no es solamente vincularse a una asociación y pagar las cuotas de sostenimiento, es participar activamente en los comités, en las mesas de trabajo y en la definición de las políticas, en hacer uso de los programas que desarrolle la asociación para el beneficio de sus afiliados y dar un granito de arena al desarrollo del sector.
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